Los trágicos acontecimientos que se viven en Japón, con decenas de miles de desaparecidos y escasez de energía se están viendo agravados por la situación de la central nuclear de Fukushima. Aunque ayer portavoces del Consejo Nuclear de Japón se afanaban en restar importancia a lo que sucede, parece que las fugas radiactivas son una realidad y la espantada de la población en un radio de 30 kilómetros, también. Esto ha vuelto a abrir el debate de la energía nuclear, también en España, ya que la de Fukushima es prima hermana de la de Garoña. Los contrarios a las nucleares cada vez tienen más razones para las que levantar la voz y las teorías como las de los norteamericanos Jacobson y Delucchi se han desempolvado o estarán a punto. Lo que viene es parte de un reportaje que escribí para la revista Premium del Grupo Zeta el pasado mes de noviembre sobre la capacidad de los ciudadanos para luchar contra el cambio climático. Un texto que quizá vaya desgranando en próximos posts.

Mark Jacobson, profesor asociado de ingeniería civil y ambiental, defiende que en 2030 toda la energía que mueva al mundo podría ser renovable... con un poco de esfuerzo económico.

En los próximos 25 años aumentará un 50% la demanda de energía, entre otras cosas porque seremos casi nueve millones de personas sobre la Tierra. Por eso es importante que no sólo las empresas busquen alternativas a las energías tradicionales (que contaminan de alguna u otra forma), sino que se busquen nuevas soluciones que, además, sirvan para detener el cambio climático.

En eso han trabajado Mark Jacobson, profesor de ingeniería civil y medioambiental de la Universidad de Stanford, y de Mark Delucchi, investigador del Instituto de Estudios del Transporte en la Universidad de California. Según un informe que se dio a conocer recientemente, en un periodo de sólo 20 años podrían dejar de utilizarse definitivamente los combustibles fósiles.

A pesar del fracaso de la cumbre sobre el clima Copenhague hace casi un año, ambos investigadores están convencidos de que en 2030 pueden cambiar nuestras necesidades energéticas si giramos hacia métodos de generación de energía limpia. Según sus cálculos, si la demanda de energía sigue basándose en el petróleo, las necesidades energéticas crecerán de manera imparable, mientras que se podría disminuir con energías limpias.

Los datos que manejan no dejan duda: hoy la energía que se consume como media en el mundo es de 12,5 teravatios (TW), según el Departamento de Energía de Estados Unidos. Según sus previsiones, si seguimos basándonos en combustibles tradicionales en 2030 se llegarán a consumir 16,9 TW. Pero con el plan verde de Jacobson y Delucchi, en el que la energía es WWS (viento, agua y sol), la demanda global sería de sólo 11,5 TW. Y aun en el caso de que la demanda se mantuviera, las fuentes limpias podrían generar mucha más energía.

Los investigadores ponen el énfasis en  la energía eólica (51%) y en la solar (40%). El resto se produciría con la energía del agua en presas. Para ello serían necesarias 3,8 millones de aerogeneradores, 89.000 plantas fotovoltaicas de unos 300 megavatios cada una y 900 estaciones hidráulicas. Un desembolso de miles de millones de euros que salvaría el planeta.

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