Blanca Lleó es conocida por sus viviendas sociales y por su afán de incluir en sus diseños elementos bioclimáticos y de sostenibilidad energética. Alguna de sus obras así lo muestran y así lo analizo en un reciente artículo para la revista Gas Actual, de Sedigás. Blanca Lleó –a la que no faltan críticas en foros de Internet por los diseños y calidad de las viviendas sociales que ha realizado (Celosía, Mirador…)–, no duda en poner al ser humano como objetivo último de su arquitectura. Según afirma, en sus diseños prima la convivencia entre individuos y define su arquitectura como humanista, sin dejar de lado la belleza, porque “sin ese componente artístico no puede haber funcionalidad”. Una funcionalidad que se traslada también a la manera de generar energía dentro de los edificios, como el nuevo sistema de persianas móviles que ha patentado.


Lleó destaca la importancia del gas como elemento fundamental generador de energía limpia en las viviendas. No en vano, en las 97 viviendas para jóvenes en la zona franca de Barcelona, a los pies del Tibidabo, la energía se genera gracias a la tecnología de microcogeneración, “más avanzada que la fotovoltaica”, según la arquitecta. El bloque de viviendas cuenta con pequeñas calderas con las que se consigue agua caliente y electricidad, con lo que el edificio puede, de alguna manera, ser autosuficiente.

“Tienen un índice de eficiencia muy alto, es un sistema ecológico y más interesante que la tecnología fotovoltaica, que tiene sus peros en la fabricación”, sostiene Lleó. Esta fue una de las ideas por la que consiguió una mención especial del jurado de los Premios Endesa BMP’09 a la promoción inmobiliaria más sostenible. Y ahora Endesa, compañía con la que colaboró el estudio de Blanca Lleó en la concepción del sistema energético de las viviendas sociales de Barcelona, se encarga de realizar las mediciones oportunas para controlar el consumo de energía y certificar la eficacia del sistema.

Según la diseñadora, “el gas será una de las energías del futuro en las viviendas”, aunque también apuesta por una mezcla de varias. “Será la combinación de muchos sistemas, como el fotovoltaico, el de microcogeneración e incluso el geotérmico”, opina. De hecho, da mucha importancia a la energía solar.

Por eso ha patentado un sistema denominado “lama girasol”, una técnica que se vale de lamas verticales de 50 centímetros –similar a persianas venecianas– que, además de proteger del sol, absorbe la energía con un sistema que mueve la persiana a medida que el sol se desplaza. La idea era instalar esta tecnología en las viviendas sostenibles de Barcelona, aunque finalmente no se incluyeron. Ahora, la tecnología patentada por el estudio de Blanca Lleó, está en proceso de construcción de prototipos. “Innovar en España es muy lento y muy caro”, se queja la arquitecta.

Hablando de sostenibilidad, Lleó recuerda que este concepto ha existido siempre, aunque desde los años 70 “se ha hecho fuerte la idea de que las energías no son infinitas y tienen su límite, por lo que cada vez se pone más énfasis en conseguir una energía eficaz y un uso adecuado de ella”. Además, extiende la definición de este término más allá de la energía. Para ella la sostenibilidad se encuentra en otros muchos aspectos, como el proceso constructivo o el uso humano de los edificios.

En este sentido, “hemos investigado sistemas de construcción menos derrochadores energéticamente, porque hay un elevado gasto energético en la construcción de un edificio”, comenta. Y aporta un dato: entre el 10 y el 15% del presupuesto de una obra se dedica a la limpieza y traslado de escombros, por lo que ella suele optar por un sistema de construcción de “molde total” y de hormigón superfluído, que “cuaja” antes, evitando, además, un elevado movimiento de tierras.

Esta técnica permite crear la vivienda de manera muy rápida y sencilla, con técnicas de encofrado que no necesitan maquinaria en los que se vierte el hormigón superfluído que fragua a las 24 horas. ¿Estas nuevas técnicas sólo se ponen en práctica en viviendas sociales? “El cliente privado busca el máximo beneficio y realiza una mínima apuesta por otros elementos que encarecen, como pueden ser los sistemas sostenibles. La Administración, sin embargo, funciona con el dinero de todos y tiene la responsabilidad de ocuparse más de la calidad, la tecnología y por hacer ciudad”, comenta Lleó.

Pero la sostenibilidad también se encuentra en un uso más humano de los edificios. Lleó prefiere diseñar para la convivencia porque “las relaciones humanas también son una forma de sostenibilidad”. El edificio Mirador de Madrid tiene una amplia terraza cuyo objetivo es la interacción de los vecinos, y las viviendas del barrio Mare de Deu de Barcelona –en régimen de alquiler para jóvenes, algo más sostenible que la venta, según la arquitecta–, incluyó una guardería y un centro ocupacional.

En definitiva, la idea de Blanca Lleó es la de fomentar la convivencia entre los vecinos de sus viviendas y la sostenibilidad energética, con sistemas de generación limpios, el gas entre ellos, que hacen a sus diseños casi autosuficientes.

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