Tiene siete años y es más valiente que Indiana Jones en la primera parte de la saga, ésa en la que tiene que lidiar con serpientes supervenenosas-que-te-cagas. Quizá sea porque el chaval es australiano, o quizá porque a esa edad un cocodrilo es un animalito inofensivo de la misma familia de los perros falderos. El caso es que el niño no dudó en saltar la valla de protección del centro de reptiles de Alice Springs (Australia) para dar de comer a Terry, un hambriento cocodrilo que le miraba con ojos de querer. (más…)